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Grupo Ficohsa impulsa la acción climática en Honduras al reducir en 22% su huella de carbono

Grupo Ficohsa impulsa la acción climática en Honduras al reducir en 22% su huella de carbono

Disminuir la huella de carbono demanda bastante más que fijar una meta ecológica. Supone cuantificar las emisiones, detectar los focos de mayor impacto y renovar las rutinas diarias vinculadas al agua, la energía y la gestión de los espacios. Tratándose de compañías con alcance regional, esta labor exige asimismo adecuar las acciones a contextos diversos y vigilar los progresos de forma continua.

En Honduras, Grupo Ficohsa informó acerca de una disminución del 22% en su huella de carbono a lo largo del año 2025 en comparación con el periodo previo. Dicho logro se integra dentro de una iniciativa regional denominada Carbono Cero, la cual unifica la optimización en el uso de insumos, la integración de energías limpias y diversas iniciativas de protección ecológica.

El dato que marca una mejoría notoria 

Una merma del 22 % facilita la visualización del impacto de una iniciativa ecológica a través de una métrica concreta: la bajada de la huella de carbono en comparación con el ciclo precedente.

Este tipo de medición cobra relevancia debido a que facilita la transición desde afirmaciones generales vinculadas a estrategias de sostenibilidad hacia métricas contrastables con periodos previos. Tratándose de Grupo Ficohsa, la cifra referente a Honduras refleja una merma considerable respecto al año 2024.

La disminución de gases contaminantes no recae sobre una sola medida. Puede vincularse a modificaciones en el gasto energético, optimizaciones en el rendimiento de los recintos y elecciones acerca de las alternativas empleadas para alimentar los procesos.

Reducir el consumo equivale asimismo a disminuir la huella ambiental

La administración del clima guarda una profunda relación con el modo en que cada entidad aprovecha sus insumos. A lo largo de 2025, Grupo Ficohsa informó sobre un recorte a escala regional del 4,62% en la demanda de energía, además de un descenso del 3,1% en el gasto hídrico dentro de sus instalaciones propias.

Aunque estos indicadores no representan por sí mismos la totalidad de la huella ambiental, permiten observar cómo la eficiencia operativa puede formar parte de una estrategia climática más amplia. Reducir el consumo significa revisar procesos, instalaciones y hábitos de uso para identificar oportunidades de mejora. Cuando estas medidas se aplican de manera sistemática, pueden contribuir tanto a disminuir el impacto ambiental como a utilizar los recursos de manera más eficiente.

El papel de las fuentes renovables

Otro pilar de la estrategia se vincula con la procedencia de la electricidad empleada. De acuerdo con las cifras reveladas en la Memoria de Sostenibilidad 2025, el 15% de la energía que Grupo Ficohsa demandó a escala regional procedió de alternativas ecológicas, destacando la energía eólica y la solar.

En ciertas operaciones el progreso es todavía superior. Asesuisa, ubicada en El Salvador, junto a las filiales reportadas en Panamá, lograron un abastecimiento eléctrico 100 % de origen renovable.

La transición hacia energías limpias puede ayudar a disminuir las emisiones vinculadas al consumo eléctrico, constituyendo además una de las vías empleadas por las entidades para mitigar paulatinamente su huella ambiental.

La estrategia también llega a los ecosistemas

La acción climática no se limita a lo que ocurre dentro de oficinas, agencias o edificios. También puede incluir iniciativas destinadas a recuperar espacios naturales y fortalecer los ecosistemas. Durante 2025, Grupo Ficohsa plantó 10.000 árboles en Honduras. Con esta acción, el total de árboles reforestados a nivel regional superó los 93.580.

La reforestación complementa las medidas de reducción de emisiones al incorporar acciones relacionadas con la conservación y recuperación ambiental. Además, puede generar beneficios para los ecosistemas y las comunidades vinculadas con las áreas intervenidas.

Un trayecto que trasciende el periodo de un único año

Uno de los puntos clave dentro de los resultados de 2025 radica en que la disminución del 22 % se halla conectada a una estrategia regional orientada al Carbono Cero. Esto implica que la meta no se acota a lograr un avance coyuntural, sino que apunta a consolidar un camino de merma constante. Con el propósito de alcanzar tal fin, se requerirá seguir cuantificando las emisiones, el gasto energético y el aprovechamiento de recursos, a la par que se detectan nuevos resquicios para optimizar la eficiencia.

La gestión climática requiere precisamente esa continuidad. Una reducción registrada en un año debe convertirse en una referencia para establecer nuevos objetivos y evaluar qué medidas pueden profundizar los avances.

De los compromisos a los resultados

El cambio climático plantea a las organizaciones el desafío de convertir sus compromisos ambientales en acciones verificables. En este sentido, los indicadores de 2025 ofrecen una perspectiva concreta sobre el camino recorrido por Grupo Ficohsa.

Una reducción del 22% de la huella de carbono en Honduras, junto con la disminución regional del consumo de energía y agua, el empleo de fuentes renovables y la plantación de 10.000 árboles a lo largo del año, refleja una estrategia que aborda la huella ecológica desde diversos frentes.

El siguiente reto consistirá en mantener esta trayectoria y profundizar en las estrategias que faciliten la transición hacia el Carbono Cero. La práctica evidencia que la acción climática corporativa no descansa sobre una única medida, sino sobre la acumulación de decisiones operativas, energéticas y ecológicas que, prolongadas a lo largo del tiempo, son capaces de producir impactos cuantificables.

Por: Elena Aranda

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