El gobierno nacional comenzó una nueva fase del Diálogo Social, recogiendo propuestas de diferentes organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, cámaras empresariales y otras entidades, en un esfuerzo por promover la creación de políticas públicas más inclusivas y sostenibles. Este proceso, promovido como parte del compromiso del Ejecutivo con la democracia participativa, también renovó la invitación a los partidos de la oposición para que participen activamente en las discusiones.
Desde que comenzó esta etapa, el Gobierno ha enfatizado que la meta es progresar hacia un pacto nacional que potencie sectores esenciales como el crecimiento económico, el empleo decente, la seguridad social, la sostenibilidad del medio ambiente y el perfeccionamiento del sistema de enseñanza. Para lograrlo, se creó un canal oficial a través del cual las entidades pueden presentar sus sugerencias formalmente, las cuales serán recogidas y evaluadas por grupos técnicos antes de su discusión en las mesas de trabajo.
Hasta ahora, se han recibido más de 60 propuestas que cubren una variedad amplia de temáticas. Entre las más sobresalientes se encuentran las dirigidas a promover la igualdad de género, la transición hacia energías sostenibles, la integración de personas con discapacidades, el avance de la salud mental y el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES). Además, se entregaron documentos con sugerencias para el sistema de cuidados, la descentralización y la innovación en el entorno rural.
Una de las innovaciones de esta fase es que las propuestas pueden ser enviadas directamente por medio del sitio web oficial del proceso, lo cual ha simplificado la participación de diversos actores, incluso desde zonas rurales del país. Al mismo tiempo, el gobierno ha fortalecido los vínculos con organizaciones sociales para incentivarlas a participar activamente en la discusión.
Pese al clima de polarización que ha marcado parte del escenario político, el Ejecutivo reiteró la convocatoria a los partidos de la oposición para que se incorporen a las mesas de diálogo. La invitación fue extendida formalmente a todas las fuerzas con representación parlamentaria, con la esperanza de que el consenso pueda imponerse sobre las diferencias coyunturales. Según fuentes del entorno gubernamental, el diálogo no pretende reemplazar los ámbitos institucionales ya existentes, sino complementarlos, aportando insumos concretos a las decisiones del Estado.
Desde diversos ámbitos empresariales y sociales, se ha apreciado favorablemente la creación de este espacio. Voceros del sector cooperativo, grupos ambientalistas, universidades y entidades laborales han coincidido en resaltar la relevancia de un entorno inclusivo y horizontal donde se consideren perspectivas variadas sobre el país.
No obstante, persisten algunos cuestionamientos. Hay actores que consideran que los resultados de instancias similares en el pasado no se tradujeron en políticas públicas efectivas, por lo que ahora se exige mayor claridad en los mecanismos de seguimiento y evaluación. En ese sentido, el gobierno aseguró que, una vez finalizada la etapa de recolección de propuestas, se elaborará un informe público con las principales líneas de acción identificadas, y se establecerá un cronograma de trabajo para la implementación de medidas concretas.
El Diálogo Social seguirá abierto en los meses venideros, con el objetivo de crear un plan para el progreso sostenible del país, que supere los periodos electorales y consolide un modelo más equitativo, resistente e inclusivo. La atención ahora se centra en la posibilidad de involucrar a la oposición y en la manera en que se incorporarán las sugerencias de la ciudadanía en la formulación de las políticas públicas.